{"id":44,"date":"2014-06-20T16:05:33","date_gmt":"2014-06-20T16:05:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.asociacionvegana.es\/?page_id=44"},"modified":"2020-06-01T13:34:11","modified_gmt":"2020-06-01T13:34:11","slug":"corridas-de-toros-el-arte-del-engano","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.asociacionvegana.es\/?page_id=44","title":{"rendered":"Corridas de toros, el arte del enga\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>\u00abNo hay nada tan pat\u00e9tico como una multitud de espectadores inm\u00f3viles presenciando con indiferencia o entusiasmo el enfrentamiento desigual entre un noble toro y una cuadrilla de matones desequilibrados destrozando a un animal inocente que no entiende la raz\u00f3n de su dolor&#8230;<\/p>\n<p>Un ba\u00f1o de sangre anual de mil millones de euros\u201d<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-94\" src=\"http:\/\/www.asociacionvegana.es\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/corridas.jpg\" alt=\"corridas\" width=\"453\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p><strong>Crueldad y decepci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Las corridas de toros son un espect\u00e1culo bochornoso en tres actos, de unos veinte minutos de duraci\u00f3n, que escenifica la falsa superioridad y la fascinaci\u00f3n enfermiza con la sangre y la carne de la que se alimentan, contra toda l\u00f3gica \u00e9tica y diet\u00e9tica, quienes creen tener un derecho divino a disponer a su antojo de la vida de otros seres sensibles, llegando incluso a justificar y trivializar la muerte del toro como arte y diversi\u00f3n; un comportamiento patol\u00f3gico que nace de una incapacidad para afrontar el dolor de las v\u00edctimas y una morbosidad irrefrenable ante la posibilidad de ser testigo directo de alguna cornada, o de la muerte del matador; un riesgo fortuito, infrecuente (un torero por cada 40.000 toros sacrificados), y sobre todo evitable que, sin embargo, incrementa el car\u00e1cter macabro de la corrida.<\/p>\n<p><strong>Una caridad cruel e insolidaria<\/strong><\/p>\n<p>Igual que los carniceros y las guerras, las corridas de toros tienen mala imagen, y no es f\u00e1cil presentar la muerte como arte, comida o libertad. Pero si el requisito para un fest\u00edn es la matanza de un animal, y los tiros son los precursores de la libertad, quienes se lucran fomentando la diversi\u00f3n a costa de la vida animal tambi\u00e9n necesitan justificar y enfocar la atenci\u00f3n de los consumidores y usuarios en la supuesta utilidad de sus productos y servicios apoyando obras de inter\u00e9s social; por ejemplo, a trav\u00e9s de una corrida de beneficencia, un acto aberrante e insolidario que, sin embargo, puede servir de reclamo al tranquilizar algunas conciencias, sobre todo si el ba\u00f1o de sangre beneficia supuestamente a un asilo de ancianos, las hermanitas de los pobres, una asociaci\u00f3n que defiende a los discapacitados como la Fundaci\u00f3n Padre Arrupe, o instituciones como la Asociaci\u00f3n Espa\u00f1ola Contra el C\u00e1ncer o la Cruz Roja, que tambi\u00e9n entr\u00f3 a formar parte del negocio taurino con la explotaci\u00f3n del servicio de alquiler de almohadillas en la plaza de Sevilla.<\/p>\n<p>La destrucci\u00f3n de cualquier vida, supuestamente en beneficio de los dem\u00e1s, es \u00e9ticamente inaceptable; pero esto no impidi\u00f3 a las monjas de la Hermandad del Santo Cristo del Consuelo y Nuestra Se\u00f1ora de los Desamparados celebrar el a\u00f1o pasado en Ciudad Real una novillada o \u201cfestival taurino-religioso\u201d, incumpliendo el art\u00edculo 2.418 del catecismo, donde se dice que hacer sufrir a los animales va contra la dignidad humana. Otro ejemplo pintoresco, impropio de una sociedad democr\u00e1tica y civilizada, que no guarda relaci\u00f3n con una actitud solidaria y humanitaria hacia los discapacitados y los animales, tuvo lugar en Alcu\u00e9scar, C\u00e1ceres, donde el alcalde construy\u00f3 con dinero p\u00fablico una rampa y una zona especial para que 80 espectadores en sillas de ruedas pudieran ser testigos de un linchamiento repugnante de animales f\u00edsicamente sanos. La Diputaci\u00f3n de M\u00e1laga tambi\u00e9n se ha sumado a este inusitado inter\u00e9s taurino por los discapacitados f\u00edsicos, aportando dinero p\u00fablico para que la plaza de La Malagueta sea la primera del pa\u00eds en instalar un ascensor para minusv\u00e1lidos, que previamente eran trasladados en brazos por los empleados, habilitando el ruedo para todos los p\u00fablicos, con la creaci\u00f3n de rampas de acceso a la plaza y una barandilla para sujetar las sillas de ruedas.<\/p>\n<p>Las administraciones p\u00fablicas, propietarias del 65% de las m\u00e1s de trescientas plazas de toros espa\u00f1olas, a pesar de las quejas de la inmensa mayor\u00eda de los contribuyentes que no desean apoyar con sus impuestos esta barbarie nacional que los intereses taurinos tratan desesperadamente de mantener e incentivar, siguen exigiendo un mayor n\u00famero de corridas en los pliegos de adjudicaci\u00f3n de los concursos taurinos; una carnicer\u00eda anual, est\u00e9ticamente impresentable que, con m\u00e1s de mil representaciones escenificando la masacre de un pac\u00edfico animal herb\u00edvoro que acaba en el desolladero, amenaza con ahogar con sangre, incluso, el inter\u00e9s de sus m\u00e1s fieles e incondicionales c\u00f3mplices, \u00e9tica y f\u00edsicamente discapacitados, de una cobard\u00eda que a todos envilece.<\/p>\n<p><strong>Una siniestra farsa impuesta como fiesta nacional<\/strong><\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la barrera que les aisla de la sangre, los aficionados y curiosos, adictos a la muerte y al dolor ajeno, se jactan de alimentar un biocidio aberrante y est\u00e9ril con la compra de abonos que les permiten ver hasta la saciedad un espect\u00e1culo nauseabundo en el que se torturan, uno tras otro, miles de veces, seis magn\u00edficos animales, condicionados desde el nacimiento para representar, junto con el caballo, el papel m\u00e1s funesto de un fat\u00eddico gui\u00f3n, dividido en tres \u201csuertes\u201d, en las que unos siniestros mercenarios muestran su desprecio a la vida, acosando y \u201ccastigando\u201d a un noble toro, manipulado y traicionado, con arpones y picas afiladas, hasta que muere, asfixiado o ahogado en su propia sangre con los pulmones destrozados por la espada del matador, o apuntillado con un pu\u00f1al con el que intentan seccionarle la m\u00e9dula espinal. Pudiendo haber sido sometido, seg\u00fan estudios veterinarios, a toda clase de mortificaciones fraudulentas, incluyendo, adem\u00e1s del afeitado (del cual, seg\u00fan el art\u00edculo 47.2 del reglamento de 1996, son supuestamente responsables los ganaderos), el suministro de f\u00e1rmacos y purgantes, que act\u00faan como hipnotizantes y tranquilizantes, pudiendo producir falta de coordinaci\u00f3n del aparato locomotor y defectos de la visi\u00f3n antes de comenzar la farsa taurina y ser descuartizado por los picadores, que le clavan el hierro de la puya en el morrillo, abriendo, a modo de palanca, un tremendo agujero con la cruceta, cortando y destrozando los tendones, ligamentos y m\u00fasculos de la nuca para obligarle a bajar la cabeza y poderle matar m\u00e1s f\u00e1cilmente. Continuando con el suplicio de las banderillas; tres pares de arpones de acero cortante y punzante (llamadas tambi\u00e9n \u201calegradores\u201d), que le rompen la cerviz, quit\u00e1ndole fuerza y vitalidad, antes de ser estoqueado por los sicarios de la espada y el pu\u00f1al; una labor premiada con las orejas, rabos y patas arrancadas de sus v\u00edctimas, incluso antes de su muerte, como trofeos que testifican el grado de deshumanizaci\u00f3n de sus cobardes verdugos y quienes les alientan con el griter\u00edo inconsciente o un silencio c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>Las corridas de toros, adem\u00e1s de carecer de sentido \u00e9tico y apoyo social, fomentan el desprecio hacia los animales y la insolidaridad entre los ciudadanos, acostumbrados a permanecer impasibles ante el linchamiento de un ser vivo. No siendo tampoco un espect\u00e1culo que cuente con el apoyo incondicional de sus m\u00e1s fervientes aficionados que protestan contra \u201cla invalidez de los pseudotoros\u201d y el incumplimiento reiterado de las normas que regulan la tortura del animal, cada vez m\u00e1s debilitado y \u201cfalto de casta\u201d, que sufre la dolorosa indignidad del afeitado, una pr\u00e1ctica que implica el corte de un trozo de pit\u00f3n, dentro del mueco donde se le inmoviliza, sufriendo el llamado lumbago traum\u00e1tico, y destroz\u00e1ndose los m\u00fasculos y tendones al luchar desesperadamente por librarse del yugo que sujeta su cabeza, saliendo desvencijado en el caj\u00f3n hacia los corrales de la plaza, a donde llega tullido y sin fuerzas para afrontar los desgarradores puyazos que le inflinge el picador. Un vergonzoso fraude, tolerado y muy extendido, seg\u00fan los propios taurinos, que deber\u00eda bastar para condenar y aislar p\u00fablicamente a los matones que han impuesto, con el benepl\u00e1cito institucional de sus vasallos pol\u00edticos, este sucio negocio como emblema de la Espa\u00f1a negra y \u201cfiesta nacional\u201d.<\/p>\n<p><strong>El \u201carte de matar\u201d: como modelo educativo, religioso y cultural<\/strong><\/p>\n<p>Aunque haya disminuido el apoyo popular a las corridas de toros, el fin de las fiestas crueles depender\u00e1 del grado de respaldo de los medios de comunicaci\u00f3n, de los intereses econ\u00f3micos y de las instituciones p\u00fablicas y religiosas que tradicionalmente las han justificado y mantenido, pol\u00edtica y materialmente, a cambio de vender su alma al diablo o al mejor postor, permitiendo la implantaci\u00f3n del \u201cstatus quo\u201d taurino y la p\u00e9rdida de valores \u00e9ticos y religiosos del modelo ego\u00edsta de sociedad actual, intolerante y cruel, que se manifiesta a trav\u00e9s de las retransmisiones taurinas, la violencia deportiva y dom\u00e9stica y la telebasura en general, con el silencio c\u00f3mplice, ego\u00edsta o ignorante de los votantes que legitiman activa o pasivamente la violencia institucionalizada sin comprender el origen de los conflictos sociales y las guerras locales y transnacionales que condicionan e hipotecan el presente y el futuro de la humanidad.<\/p>\n<p>El fomento de la crueldad y el desprecio a la vida llega incluso a redefinir y condicionar el comportamiento y la identidad cultural de los aficionados a la sangre, a trav\u00e9s de nuevos videojuegos como \u201cTorero, arte y pasi\u00f3n en la arena\u201d, con una opci\u00f3n, presentada por un conocido torero, que ense\u00f1a a dos jugadores las t\u00e9cnicas m\u00e1s refinadas para torturar y matar a sus v\u00edctimas virtuales o potenciales. Al igual que los esfuerzos, claramente tendenciosos para presentar una corrida de toros simb\u00f3licamente, con descaro o sutileza, como una expresi\u00f3n art\u00edstica fascinante y respetable, a trav\u00e9s del cine o del teatro, en obras como \u201cCarmen\u201d y \u201cDon Juan en los ruedos\u201d, de Salvador T\u00e1vora, que llenan los escenarios de sangre real, vertida para satisfacer el morbo de los espectadores, o la pel\u00edcula \u201cHable con ella\u201d, del director Pedro Almod\u00f3var, quien organiz\u00f3 corridas de muerte en Madrid y Guadalajara, que costaron la vida a varios toros, destruyendo la magia incruenta del cine para manchar de sangre a los espectadores y hacerles c\u00f3mplices involuntarios de una atrocidad \u00e9ticamente incomprensible e injustificable.<\/p>\n<p>Uno de los factores que contribuyen a mantener y fomentar las corridas de toros es el aporte de dinero p\u00fablico de las instituciones locales y regionales a las escuelas taurinas, que surgieron junto a los antiguos mataderos municipales, donde se entrena a ni\u00f1os de doce y catorce a\u00f1os en \u201cel arte de matar\u201d, mediante competiciones y pr\u00e1cticas con terneros y vacas, que sufren atroces heridas e incluso, como en la escuela taurina de Madrid, mutilaciones de las orejas y el rabo antes de morir. Barbaridades que forman parte del ritual tauricida de las corridas, apoyadas y justificadas por representantes taurinos de la cultura, como el escritor y catedr\u00e1tico de \u00e9tica de la Universidad Complutense de Madrid, defensor de las corridas de toros y de las v\u00edctimas del terrorismo, Fernando Savater, quien se jacta de que \u201clas barbaridades a veces tambi\u00e9n tienen su m\u00e9rito, su est\u00e9tica y su \u00e9tica\u201d, justificando demag\u00f3gicamente la crueldad por no ser, seg\u00fan \u00e9l, \u201cel objetivo de la diversi\u00f3n\u201d, sino \u201cun ingrediente necesario\u201d.<\/p>\n<p>El gobierno de Andaluc\u00eda, que tambi\u00e9n apoya las corridas de toros, justifica las escuelas taurinas que subvenciona haciendo una lectura parcial de los art\u00edculos 35 y 46 de la Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola, que tratan del derecho al trabajo y la libre elecci\u00f3n de un empleo o una profesi\u00f3n, as\u00ed como el fomento y conservaci\u00f3n del patrimonio cultural espa\u00f1ol, sin tener en cuenta el art\u00edculo 15, que trata del derecho a la vida, sin miedo a la tortura y a un trato inhumano y degradante, que convenientemente no se aplica a los toros y caballos v\u00edctimas de las corridas.<\/p>\n<p>Otros factores econ\u00f3micos que contribuyen a mantener las corridas son la asistencia, nada grata, del turista ocasional que apoya, a menudo involuntariamente, el morboso espect\u00e1culo y la diversificaci\u00f3n econ\u00f3mica de los ruedos. Asimismo, mientras algunos ganaderos se benefician de la ayuda econ\u00f3mica de la Uni\u00f3n Europea, destinada a la producci\u00f3n de carne, otras subvenciones p\u00fablicas permiten la celebraci\u00f3n de corridas de toros en pueblos y ciudades que carecen de medios econ\u00f3micos para organizarlas por su cuenta. La venta de carne de los animales sacrificados a los gourmets taurinos, que ignoran o desean ignorar la importante liberaci\u00f3n de toxinas producida por el estr\u00e9s de las v\u00edctimas y las enfermedades habituales relacionadas con su consumo, como tuberculosis, nefritis y parasitosis hep\u00e1tica, tambi\u00e9n contribuye a hacer m\u00e1s rentable la masacre taurina.<\/p>\n<p>A pesar de la falta de apoyo p\u00fablico por los espect\u00e1culos crueles de las \u00faltimas estad\u00edsticas, coincidiendo con el auge del vegetarianismo\/veganismo y la b\u00fasqueda de valores espirituales basados en el respeto a la vida; sin absurdas excepciones antropoc\u00e9ntricas o religiosas, la mafia taurina, que nunca en su macabra historia ha querido saber de leyes de protecci\u00f3n animal (incompatibles con su actividad tauricida, destructora de hombres y caballos), trata desesperadamente de retrasar el inevitable fin de una sangrienta dictadura que extiende sus tent\u00e1culos por los sat\u00e9lites taurinos de Europa, Am\u00e9rica y otros feudos potenciales, imponiendo un espect\u00e1culo denigrante y remodelando o proyectando nuevos centros de tortura multiuso, con cubierta o techo retr\u00e1ctil, para subvencionar y equiparar el martirio de animales con otros espect\u00e1culos musicales y art\u00edsticos m\u00e1s lucrativos, como el centro multimillonario de la ciudad de Burgos, previsto para el 2004.<\/p>\n<p><strong>Una perspectiva hist\u00f3rica<\/strong><\/p>\n<p>Aunque las corridas de toros sean un espect\u00e1culo singular y vergonzosamente espa\u00f1ol, su origen se remonta a los sangrientos juegos romanos y las crueles venationes en las que se mataban miles de animales para divertir a un p\u00fablico sediento de sangre y fuertes emociones. Seg\u00fan cuenta Plinio el Viejo, en su Historia Natural, Julio C\u00e9sar introdujo en los juegos circenses la lucha entre el toro y el matador armado con espada y escudo, adem\u00e1s de la \u201ccorrida\u201d de un toro a quien el caballero desmontando derribaba sujet\u00e1ndolo por los cuernos. Otra figura de aquella \u00e9poca, seg\u00fan Ovidio, fue el llamado Karp\u00f3foro, que obligaba al toro a embestir utilizando un pa\u00f1uelo rojo. El sacrificio de toros tambi\u00e9n se inclu\u00eda entre los ritos y costumbres que los romanos introdujeron en Hispania.<br \/>\nEn Creta, adem\u00e1s del relato de la mitolog\u00eda griega que cuenta las aventuras de Ariadna, hija del rey Minos, y Teseo, que mat\u00f3 al Minotauro, hay constancia de la celebraci\u00f3n de juegos en la plaza de Cnossos, en cuyo palacio, conocido por el Laberinto, pueden verse frescos que muestran a hombres y mujeres en escenas de tauromaquia, guiados quiz\u00e1 por los mismos mitos y la ignorancia insensata que permite caracterizar a un pac\u00edfico animal como un monstruo o enemigo virtual, convirti\u00e9ndole en v\u00edctima real de nuestro fracaso evolutivo como seres humanos, para poder traficar con la vida y el dolor de cuantos carecen arbitriamente de nuestros inmerecidos privilegios.<\/p>\n<p><strong>El acoso y la matanza de toros en Espa\u00f1a como ritual de diversi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La primera referencia hist\u00f3rica de una corrida data de 1080, como parte del programa de festejos de la boda del infante Sancho de Estrada, en \u00c1vila. Existiendo una conexi\u00f3n psicol\u00f3gica entre la corrida y estas celebraciones por la simbolog\u00eda ritual libidinosa imaginaria entre toro y torero, o entre lo masculino y lo femenino, con ramificaciones en el folklore y las fiestas populares, as\u00ed como la relaci\u00f3n libidinal entre el p\u00fablico y el torero, y otros elementos menos visibles que manifiestan todo un espectro de deseos, traumas y pasiones malsanas y enfermizas.<\/p>\n<p>Aunque varios escritores apuntan que el Cid Campeador, Rodrigo D\u00edaz de Vivar, fue el primer caballero espa\u00f1ol que alance\u00f3 toros, seg\u00fan Plinio, la pr\u00e1ctica la introdujo Julio C\u00e9sar, atacando \u00e9l mismo con una pica a los toros a caballo. Una costumbre que los moros consideraban menos peligrosa que los torneos entre cristianos, que les preparaban para las batallas en las que los hombres se mataban del mismo modo.<\/p>\n<p>Durante la Edad Media la corrida de toros se desarrolla y es monopolizada gradualmente por la nobleza que, influenciada por la galanter\u00eda y el mal ejemplo de los reyes, como sucede en Espa\u00f1a en la actualidad, se disputaba la notoriedad p\u00fablica, las atenciones de las damas y el respeto de los dem\u00e1s, exhibiendo su \u201cvalor\u201d y gallard\u00eda, acosando y alanceando toros, considerados como enemigos tot\u00e9micos de gran poder defensivo.<\/p>\n<p>La reina Isabel la Cat\u00f3lica rechaz\u00f3 las corridas de toros, pero no las prohibi\u00f3, mientras que el emperador Carlos V se distingui\u00f3 por su afici\u00f3n y mat\u00f3 un toro de una lanzada en Valladolid para celebrar el nacimiento de su hijo Felipe II, en cuyo reinado se promulgaron las primeras condenas eclesi\u00e1sticas.<\/p>\n<p><strong>La complicidad del poder y la iglesia con las corridas de toros<\/strong><\/p>\n<p>En 1565 un concilio en Toledo para el remedio de los abusos del reino, declar\u00f3 las funciones de toros \u201cmuy desagradables a Dios\u201d, y en 1567 el Papa P\u00edo V promulg\u00f3 la bula De Salutis Gregis Dominici, pidiendo la abolici\u00f3n de las corridas en todos los reinos cristianos, amenazando con la excomuni\u00f3n a quienes las apoyaban, pero su sucesor Gregorio XIII modera el rigor de la bula de San P\u00edo V, conforme al deseo de Felipe II de levantar la excomuni\u00f3n. En 1585, Sixto V vuelve a poner en vigor la condenaci\u00f3n, que a su vez es cancelada en 1596 por Clemente VIII. Felipe III renov\u00f3 y perfeccion\u00f3 la plaza mayor de Madrid en 1619, con capacidad para casi sesenta mil participantes, y Felipe IV, adem\u00e1s de alancear toros y matar uno de un arcabuzazo en la Huerta de la Priora, estoque\u00f3 a muerte a m\u00e1s de cuatrocientos jabal\u00edes.<\/p>\n<p>Durante los siglos XVI y XVII, en Espa\u00f1a y el sur de Francia ya se practicaba la suelta de vaquillas y toros por calles y plazas, y otros festejos como los toros de fuego y los toros embolados, ensogados o enmaromados, comparables en crueldad con el espect\u00e1culo aristocr\u00e1tico de la corrida en el que el caballero ten\u00eda un papel preponderante en el acoso y muerte del toro, que tambi\u00e9n sufr\u00eda las mil provocaciones que le causaban los peones desde los burladeros o caponeras, los arpones que la chusma le clavaban y los ara\u00f1azos de algunos gatos introducidos en alg\u00fan tonel que el toro desbarataba. En Sevilla, se documenta una corrida, a cargo de la cofrad\u00eda de Santa Ana, con \u201cseis o doce toros con cinteros y sogas para regocijo del pueblo\u201d, llegando a generalizarse en las grandes corridas a caballo, con rejones, la provisi\u00f3n de un primer toro \u201cpara que sea burlado, humillado y muerto por el pueblo de a pie\u201d.<\/p>\n<p>El entusiasmo de la nobleza por las corridas se mantuvo durante el reinado de Carlos II, pero a partir del siglo XVIII, cuando la nobleza se desentendi\u00f3 del toreo a caballo, a ra\u00edz de la prohibici\u00f3n de Felipe V de las llamadas \u201cfiestas de los cuernos\u201d (tambi\u00e9n rehus\u00f3 participar en un auto de fe organizado en su nombre al principio de su reinado), se impuso el protagonismo plebeyo en el toreo a pie, con la novedad de la muerte del toro a manos de la gente m\u00e1s vil y poco refinada vinculada con el abasto de carne y los mataderos, donde desarrollaron su particular modalidad tauricida hasta formar en el siglo XVII cuadrillas de peones o chulos provistos de capas, que se unieron a los pat\u00e9ticos y despiadados jinetes (varilargueros), para correr (provocar el acoso del toro), doblar (hacerle dar vueltas bruscamente con el enga\u00f1o), pinchar y rematar (desjarretar) a los toros agotados que rehu\u00edan el doloroso encuentro con sus verdugos a caballo y los perros de presa. Pasando de ser el enfrentamiento con el toro un entrenamiento \u201cdeportivo\u201d a un negocio lucrativo que sigui\u00f3 contando con el apoyo real para erigir en la Puerta de Alcal\u00e1 de Madrid la vieja plaza de obra de f\u00e1brica, donada por Fernando VI a la Real Junta de Hospitales, que fue inaugurada en 1754.<\/p>\n<p>A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se destinan extensas tierras para pastos, mientras el matador de toros alcanza renombre como espada y se consuma la dictadura taurina, al margen de la ley, con la proliferaci\u00f3n de plazas permanentes, al estilo de los coliseos romanos, como un c\u00e1ncer de la raz\u00f3n, con la consiguiente perversi\u00f3n y vulgarizaci\u00f3n de las malas costumbres y la p\u00e9rdida de valores \u00e9ticos y sociales que los espa\u00f1oles ilustrados trataron de corregir, sin \u00e9xito, con una legislaci\u00f3n m\u00e1s humanitaria y socialmente acertada.<\/p>\n<p><strong>La conciencia humanitaria ilustrada y el despotismo taurino<\/strong><\/p>\n<p>A finales del siglo XVIII, una iniciativa para civilizar las costumbres del pa\u00eds del conde de Aranda, ministro del gobierno ilustrado de Carlos III y presidente del Consejo de Castilla, desemboc\u00f3 en la promulgaci\u00f3n de la Real Orden de 23 de marzo de 1778, que prohib\u00eda las corridas de toros de muerte en todo el reino, con excepci\u00f3n de aqu\u00e9llas destinadas a sufragar, \u201cpor v\u00eda de arbitrio\u201d, alg\u00fan gasto de utilidad p\u00fablica o fines ben\u00e9ficos, siendo \u00e9stas prohibidas tambi\u00e9n posteriormente por la \u201cpragm\u00e1tica-sanci\u00f3n en fuerza de ley\u201d de 9 de noviembre de 1785, que contemplaba su \u201ccesaci\u00f3n o suspensi\u00f3n\u201d. Finalmente, por el decreto de 7 de septiembre de 1786 se consum\u00f3 la total prohibici\u00f3n de todos los festejos, sin excepciones, incluidas las corridas concedidas con car\u00e1cter temporal o perpetuo a cualquier organismo como \u201clas Maestranzas u otro cualquiera cuerpo\u201d. En 1790, otra \u201cReal Provisi\u00f3n de los se\u00f1ores del Consejo\u201d, erradicaba, no s\u00f3lo la versi\u00f3n espect\u00e1culo de la reci\u00e9n inventada \u201ccorrida moderna\u201d, sino cualquier celebraci\u00f3n que tuviera al toro como v\u00edctima protagonista, en virtud de la cual se prohib\u00eda \u201cpor punto general el abuso de correr por las calles novillos y toros que llaman de cuerda, as\u00ed de d\u00eda como de noche\u201d. En 1805, otro real decreto de Carlos IV reiteraba la abolici\u00f3n de las corridas de toros en Espa\u00f1a y sus territorios de ultramar, aunque se toleraban algunas excepciones con fines ben\u00e9ficos. Prohibici\u00f3n que dej\u00f3 de ser efectiva incluso antes de la llegada de Fernando VII, el rey absolutista que restaura el tribunal de la inquisici\u00f3n (abolido en 1808) y da su apoyo a las corridas, mientras suprime las libertades y la constituci\u00f3n de 1812. Cerrando las aulas de la Universidad en todo el reino, al mismo tiempo que crea, en 1830, la primera escuela de tauromaquia, con sede en el matadero sevillano, que ser\u00eda cerrada tras su muerte, en 1834, bajo la regencia de Mar\u00eda Cristina.<\/p>\n<p>El deseo de la mafia taurina de afianzar su poder e imponer su espect\u00e1culo a toda costa a la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola incrementa el ritmo de construcci\u00f3n de circos de muerte a lo largo del siglo XIX (en respuesta a la prohibici\u00f3n legal de las corridas), en cuyo per\u00edodo se erigen y se aumenta la capacidad de la mayor\u00eda de los que hoy est\u00e1n en uso. Provocando el apasionado clamor literario de la poetisa espa\u00f1ola Carolina Coronado (1823-1911) contra la profusi\u00f3n de circos taurinos, en su poes\u00eda Sobre la construcci\u00f3n de nuevas plazas de toros en Espa\u00f1a. Durante el siglo XIX se regula la matanza de los toros al margen de la ley, public\u00e1ndose en 1836 la Tauromaquia completa, mientras se organizan espect\u00e1culos en los que participan perros y otras especies animales, al m\u00e1s puro estilo del antiguo circo romano, como el enfrentamiento que tuvo lugar en Madrid entre un toro y un elefante en 1898.<\/p>\n<p>La muerte de miles de caballos, horriblemente destripados, convierte las corridas de toros en verdaderas carnicer\u00edas que acaban reduciendo la poblaci\u00f3n equina a la mitad en el \u00faltimo tercio del fin de siglo, lo que motiva la introducci\u00f3n en 1928 del peto, una colcha protectora de invenci\u00f3n francesa, que no elimina el sufrimiento del caballo, pero evita herir la sensibilidad de los espectadores que menos toleran la sangre.<\/p>\n<p>Los ganaderos manipulan el comportamiento y la fuerza del toro reduciendo su tama\u00f1o y fabricando un animal acomodaticio por medio de sucesivos cruzamientos para adaptarles al ritual taurino \u201cmoderno\u201d.<\/p>\n<p>Pablo Iglesias (1850-1925), figura indiscutida del Partido Socialista (PSOE) desde su legalizaci\u00f3n en 1881, condena p\u00fablicamente las corridas de toros; pero es su propio partido el que las legaliza de nuevo en Espa\u00f1a mediante el Real Decreto 176\/1992, de Juan Carlos I, que, lejos de tipificar la crueldad como delito como corresponde a un gobierno constitucional democr\u00e1tico, establece las medidas para fomentar la barbarie taurina \u201cen atenci\u00f3n a la tradici\u00f3n y vigencia cultural de la fiesta de los toros\u201d, especificando las caracter\u00edsticas y el tama\u00f1o de las armas, legalmente homologadas, que los verdugos deben emplear para torturar a sus v\u00edctimas, como las banderillas; m\u00e1s largas que hace dos siglos, las banderillas negras (que reemplazaron a las de fuego con cartuchos de p\u00f3lvora), para aterrorizar al toro manso que no colabora con sus verdugos, as\u00ed como la puya o pica, la espada o estoque y la puntilla propia del matadero y el arsenal taurino.<\/p>\n<p><strong>El negocio taurino fuera de Espa\u00f1a: una cuesti\u00f3n de vida y muerte<\/strong><\/p>\n<p>Las corridas de toros en Am\u00e9rica, Francia y Portugal atravesaron las mismas vicisitudes que en Espa\u00f1a, decret\u00e1ndose prohibiciones civiles y eclesi\u00e1sticas que, salvo algunas excepciones, no se respetaron, aunque contribuyeran al desarrollo de un estilo diferente de espect\u00e1culo, igualmente cruel, basado en el tormento y la muerte de un animal sensible.<\/p>\n<p>En Francia, la entrada en vigor de la ley Grammont prohibiendo las corridas de toros el 2 de julio de 1850, no impidi\u00f3 la introducci\u00f3n de las corridas de muerte al estilo espa\u00f1ol, para satisfacer a la emperatriz espa\u00f1ola, Eugenia de Montijo, que intervino personalmente para solicitar la suspensi\u00f3n de la prohibici\u00f3n que afectaba a una serie de corridas en Bayona, programadas para el verano de 1853, en las que murieron 19 toros y 39 caballos. A pesar de lo cual, las corridas siguieron estando legalmente prohibidas durante cien a\u00f1os en todo el territorio nacional, hasta la adopci\u00f3n, por el Consejo de la Rep\u00fablica, el 12 de abril de 1951, de una proposici\u00f3n de ley declarando que la ley anterior \u201cno era aplicable a las corridas de toros cuando una tradici\u00f3n ininterrumpida pod\u00eda ser invocada\u201d.<\/p>\n<p>Temiendo que una mayor preocupaci\u00f3n por los derechos de los animales haga m\u00e1s dif\u00edcil mantener enga\u00f1ada a la opini\u00f3n p\u00fablica mundial, la mafia taurina trata desesperadamente de exportar su esperp\u00e9ntico espect\u00e1culo a cualquier pa\u00eds sin ninguna tradici\u00f3n taurina como Egipto y Rusia, o a otras ciudades de Francia como Par\u00eds, donde intentaron organizar una corrida, en junio de 2002; o Carcasona, donde se mont\u00f3 una corrida por primera vez desde 1954, despu\u00e9s de que el alcalde y la corte superior de justicia hicieran prevalecer la escapatoria legal de que existe \u201cuna tradici\u00f3n local ininterrumpida\u201d, una disposici\u00f3n que excluye a las corridas de toros y peleas de gallos de las sanciones previstas en la actualidad para el maltrato de animales en la ley francesa de protecci\u00f3n de los animales del 15 de julio de 1976.<\/p>\n<p>\u201cSeg\u00fan una encuesta francesa de 1993, el 83% de la poblaci\u00f3n est\u00e1 en contra de las corridas de toros, y s\u00f3lo las apoya un 11%\u201d.<\/p>\n<p>En Portugal, donde la crueldad y el sufrimiento de los animales es similar al resto de la pen\u00ednsula, a pesar de la prohibici\u00f3n de las corridas de muerte al estilo espa\u00f1ol en 1928, la tradici\u00f3n de matar a los toros en las plazas de las ciudades fronterizas con Espa\u00f1a contin\u00faa en lugares como Villa de Barrancos, donde las autoridades las han permitido durante d\u00e9cadas. Parad\u00f3jicamente, una nueva ley permitir\u00e1 nuevamente la matanza del toro en los ruedos, en las ciudades que puedan demostrar haber mantenido ininterrumpidamente la costumbre de matar toros y de haber incumplido sistem\u00e1ticamente la ley durante al menos cincuenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los falsos argumentos utilitaristas en defensa de las tradiciones para justificar la tortura de los toros no justifican de ninguna manera ning\u00fan acto basado en el suplicio gratuito de nuevas especies animales, pero el abuso sistem\u00e1tico de animales de cualquier especie acaba insensibilizando a la opini\u00f3n p\u00fablica ante el sufrimiento animal, permitiendo, por ejemplo, incluso encierros de avestruces en Arag\u00f3n y en poblaciones como Fuengirola, sin tener en cuenta las consecuencias f\u00edsicas, psicol\u00f3gicas, morales o \u00e9ticas para las v\u00edctimas involuntarias o para quienes participan de buena gana en cualquier espect\u00e1culo cruel y degradante.<\/p>\n<p>Si deseamos atajar la violencia contra los animales de cualquier especie y empezar a construir una sociedad basada en el respeto a la vida y a los dem\u00e1s, debemos avanzar en la direcci\u00f3n m\u00e1s humanitaria de otros pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea como Alemania, Italia o el Reino Unido, y mejorar el estatuto de los animales en Espa\u00f1a y otros pa\u00edses como Portugal, Francia, M\u00e9xico, Colombia, Ecuador, Per\u00fa y Venezuela, condenando sin paliativos la tortura de cualquier ser vivo a nivel europeo e internacional y reformando el art\u00edculo 632 del C\u00f3digo Penal espa\u00f1ol, que es totalmente ineficaz para prevenir los casos de crueldad con los animales, ya que s\u00f3lo se aplica a los espect\u00e1culos no autorizados legalmente, en cuyo caso el maltrato s\u00f3lo est\u00e1 castigado como una falta, con una multa.<\/p>\n<p><strong>El despertar de la conciencia p\u00fablica<\/strong><\/p>\n<p>Los continuos esfuerzos de las instituciones en apoyo de las corridas de toros y las fiestas crueles, en las que se torturan animales de varias especies en la Espa\u00f1a democr\u00e1tica, se enfrentan al creciente rechazo de una juventud m\u00e1s cr\u00edtica que busca una relaci\u00f3n m\u00e1s sincera y armoniosa con los animales y la naturaleza, y a una opini\u00f3n p\u00fablica m\u00e1s esc\u00e9ptica y dispuesta a cuestionar, no s\u00f3lo la calidad y el origen de los alimentos, sino tambi\u00e9n las diversiones m\u00e1s aberrantes. Lo cual posibilitar\u00eda el fin de la permanente sangr\u00eda nacional y un mayor progreso econ\u00f3mico, social y cultural del pa\u00eds haciendo realidad el sue\u00f1o de erradicar las costumbres violentas, insolidarias y crueles, como las corridas de toros, prohibidas hace m\u00e1s de dos siglos por nuestros ilustres antepasados como una enfermedad social que se manifiesta, de m\u00faltiples formas, destruyendo nuestra sensibilidad y el sentido \u00e9tico y est\u00e9tico de cuantos aceptan como normal que las partes mutiladas de un animal herb\u00edvoro pac\u00edfico sirvan de recompensa a sus verdugos, y fomentando incluso la violencia dom\u00e9stica; ya que si se acepta que un ser vivo pueda ser torturado por lucro y diversi\u00f3n, tambi\u00e9n la condici\u00f3n humana puede ser objeto de la misma consideraci\u00f3n.<br \/>\nJos\u00e9 Vargas Ponce, capit\u00e1n de fragata, miembro y director de la Real Academia de la Historia, y notable erudito, amigo de los principales ilustrados de la \u00e9poca, como Jovellanos y Villanueva, resumi\u00f3 en su Disertaci\u00f3n sobre las corridas de toros, escrita en 1807, todos los argumentos antitaurinos del siglo XVIII, trabajo que, lamentablemente, no trascendi\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 del limitado c\u00edrculo acad\u00e9mico, quedando in\u00e9dito en los archivos hasta 1961, cuando Julio Guill\u00e9n Tato, otro marino acad\u00e9mico, edit\u00f3 la Disertaci\u00f3n y alguna documentaci\u00f3n complementaria, en la que el autor condena las diversas perversiones que se resumen en la corrida de toros: \u201c\u00bfSer\u00e1 posible que espect\u00e1culo por tantos t\u00edtulos b\u00e1rbaro, expuesto e indecoroso, haya tolerado siglos y siglos, sin repugnarlo, la gente espa\u00f1ola?\u201d. En otro apartado sobre los perniciosos efectos que este espect\u00e1culo produce en el car\u00e1cter colectivo de los espa\u00f1oles, dice: \u201cEsto es en el fondo el objeto de cada corrida; esto es lo que representa y multiplica las escenas: fiereza procurada por el hombre, da\u00f1os y carnicer\u00edas voluntarias, dechados perennes de crueldad y de ingratitud, y sangre vertida y mezclas de sangres, y siempre sangre y m\u00e1s sangre. Pues si estos son los ejemplos de los toros, \u00bfqu\u00e9 pueden producir los toros? Dureza de coraz\u00f3n, destierro de la dulce sensibilidad y formas tan despiadadas y crueles como el espect\u00e1culo que miran\u201d.<\/p>\n<p><strong>Las corridas de toros y los derechos naturales de los seres vivos.<\/strong><\/p>\n<p>El significado hist\u00f3rico de los derechos civiles, la libertad de expresi\u00f3n y la extensi\u00f3n de los derechos naturales a los seres humanos y a los animales, por primera vez con criterios puramente humanitarios, surgi\u00f3 de una profunda reevaluaci\u00f3n de los valores \u00e9ticos y las prioridades humanas que permiti\u00f3 cuestionar cualquier forma de explotaci\u00f3n animal como la domesticaci\u00f3n de animales, que es un modelo para el sometimiento social, al igual que la caza, que hist\u00f3ricamente ha representado una afirmaci\u00f3n de poder y virilidad, y la vivisecci\u00f3n que, adem\u00e1s de una atrocidad cient\u00edfica, hipoteca nuestra salud, haci\u00e9ndonos rehenes de los criterios mercantilistas de la industria farmac\u00e9utica, que no concibe la salud sin el recurso obligado a las medicinas.<\/p>\n<p>Para hacer frente a las corridas de toros como una costumbre cruel e institucionalizada, antes es necesario entender la relaci\u00f3n existente entre este arcaico espect\u00e1culo y la primitiva escala de valores de la cultura carn\u00edvora en la que se sustenta, que considera a los seres humanos y a otros seres vivos como enemigos potenciales a quienes es posible dominar o sojuzgar, adem\u00e1s de consumir sus despojos. Dado que una forma de explotaci\u00f3n suele justificar la otra, y ambas pertenecen a una mitolog\u00eda que aparta a los animales de nuestro \u00e1mbito moral.<\/p>\n<p>Joseph Ritson (1752-1803), dec\u00eda en 1802, en su Ensayo moral sobre la abstinencia, que la relaci\u00f3n entre el consumo de animales y el comportamiento cruel y despiadado del ser humano, es un hecho hist\u00f3ricamente demostrado. Y que el origen de los mal llamados deportes b\u00e1rbaros e insensibles de los ingleses, como las carreras de caballos, la caza, el tiro con escopeta, el acoso con toros y osos, las peleas de gallos, los combates profesionales de boxeo, y otros tantos, est\u00e1 en la adicci\u00f3n a la carne.<\/p>\n<p><strong>El vegetarianismo como base del progreso social y cultural<\/strong><\/p>\n<p>Las ra\u00edces del movimiento vegetariano, que llegar\u00eda a ser la base de las campa\u00f1as en pro de los animales y sus derechos, tienen su origen en los ideales de la Ilustraci\u00f3n y de quienes han cre\u00eddo y luchado por un mundo m\u00e1s justo para los seres humanos y los animales; intelectuales ilustrados como el conde de Aranda (1719-98), diplom\u00e1tico y primer ministro de Carlos III, y Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), jurisconsulto, estadista y escritor, se caracterizaron por su rechazo frontal a las corridas de toros, promoviendo la cultura, el bienestar social y la mejora de las costumbres. Cuya influencia se dej\u00f3 sentir en toda la generaci\u00f3n de los literatos del 98 que, con la excepci\u00f3n de Valle-Incl\u00e1n, se opusieron a las corridas de toros. Miguel de Unamuno transform\u00f3 el antiguo lema de Pan y Juegos en Pan y Toros, criticando a las masas que acud\u00edan a las corridas en busca de una macabra y sangrienta diversi\u00f3n, mientras que P\u00edo Baroja expres\u00f3 su preocupaci\u00f3n por el sufrimiento de los animales.<\/p>\n<p>Los libros de Tomas Payne (1737-1809), \u201cSentido com\u00fan\u201d y \u201cLos derechos del hombre\u201d, cuya influencia marc\u00f3 el curso de la historia de la humanidad, y Joseph Ritson, quien cre\u00eda que los sacrificios rituales de animales permitieron que el ser humano empezara a comer carne, representaron los ideales de la Ilustraci\u00f3n para todos aquellos que cre\u00edan en un nuevo concepto universal de la justicia para los seres humanos y los animales, sentando las bases del movimiento vegetariano internacional del que forman parte organizaciones como la Uni\u00f3n Vegetariana Internacional (IVU) y diversas asociaciones veganas internacionales que promueven un estilo de vida m\u00e1s sano y solidario, basado en una alimentaci\u00f3n de origen vegetal, que rechaza y condena el maltrato de los animales y su explotaci\u00f3n para la producci\u00f3n de alimentos, cuya comercializaci\u00f3n y consumo impiden la adopci\u00f3n de medidas necesarias, justas y responsables a favor del bienestar de los animales, y el movimiento global para la defensa de sus derechos, un colectivo al que pertenecen tambi\u00e9n varias asociaciones espa\u00f1olas como Amnist\u00eda Animal, ADDA, ALA, ANPBA, ASANDA, ATEA, Derechos para los Animales, OLGA, etc., que defienden los derechos de los animales y condenan la crueldad institucionalizada de las corridas, canalizando la indignaci\u00f3n p\u00fablica hacia estos espect\u00e1culos, como en la primera marcha antitaurina de la primavera de 1987 a la plaza de las Ventas de Madrid. Protestas que no siempre reciben la atenci\u00f3n adecuada de los medios de comunicaci\u00f3n por temor a perder los favores pol\u00edticos y econ\u00f3micos de los intereses taurinos e institucionales que las apoyan.<\/p>\n<p><strong>Por un futuro sin diversiones sangrientas<\/strong><\/p>\n<p>El mayor rechazo de la sociedad a las guerras y los espect\u00e1culos crueles en los que se torturan y matan animales por lucro y diversi\u00f3n, deber\u00eda generar una actitud menos tolerante con la violencia que sufren los animales y degrada a toda la sociedad; sin embargo, aunque algunos festejos crueles, como el lanzamiento de una cabra del campanario de la iglesia de Manganeses, ya no se permitan; otros, como el \u201cToro de la Vega\u201d, que consiste en perseguir a un toro por el campo hasta matarlo con una lanza para disputarse sus test\u00edculos como trofeo, encuentran su justificaci\u00f3n en las corridas de toros y siguen contando con el suficiente apoyo institucional, representado por intereses taurinos, que no permiten educar a la sociedad a valorar por igual a todas las v\u00edctimas de la violencia, impidiendo la adopci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de una verdadera ley estatal de protecci\u00f3n animal, acorde con una sociedad democr\u00e1tica evolucionada que respeta los intereses de los m\u00e1s vulnerables.<\/p>\n<p>Si podemos establecer que somos lo que comemos y rechazamos la violencia relacionada con el consumo de carne, tambi\u00e9n debemos dejar vivir a los dem\u00e1s. Si nuestros alimentos son nuestra medicina, tambi\u00e9n pueden permitirnos redefinir el significado de lo que llamamos diversi\u00f3n y lograr alimentar el esp\u00edritu, o el alma, aprendiendo a apreciar los alimentos obtenidos sin violencia ni crueldad. Si realmente somos seres compasivos, cada uno de nosotros debemos ser parte de la soluci\u00f3n y pedir la abolici\u00f3n de las corridas de toros y de toda su simbolog\u00eda supremacista que hace una fiesta del dolor, centrando nuestros esfuerzos en debilitar los cimientos pol\u00edticos y econ\u00f3micos que hacen posible que perdure un anacronismo de nuestro pasado sangriento que no tiene lugar en una sociedad que se autodefine como moderna, democr\u00e1tica y solidaria.<\/p>\n<p>\u201cSeg\u00fan una encuesta reciente, el 68% de los espa\u00f1oles no est\u00e1n interesados en las corridas de toros, siendo los j\u00f3venes y las mujeres quienes menos las apoyan. Los catalanes y los gallegos, con el 81 y el 79%, respectivamente, son los que est\u00e1n menos interesados. Otros datos reflejan que el 82% de los espa\u00f1oles no han asistido nunca a una corrida, mientras que el 87% condenan el sufrimiento animal en los espect\u00e1culos p\u00fablicos\u201d.<\/p>\n<p>Francisco Mart\u00edn,<br \/>\nPresidente de la Asociaci\u00f3n Vegana Espa\u00f1ola (AVE)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNo hay nada tan pat\u00e9tico como una multitud de espectadores inm\u00f3viles presenciando con indiferencia o entusiasmo el enfrentamiento desigual entre un noble toro y una cuadrilla de matones desequilibrados destrozando a un animal inocente que no entiende la raz\u00f3n de su dolor&#8230; Un ba\u00f1o de sangre anual de mil millones de euros\u201d Crueldad y decepci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.asociacionvegana.es\/?page_id=44\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Corridas de toros, el arte del enga\u00f1o<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":90,"menu_order":2,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-44","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.asociacionvegana.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/44","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.asociacionvegana.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.asociacionvegana.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.asociacionvegana.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.asociacionvegana.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=44"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.asociacionvegana.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/44\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":528,"href":"https:\/\/www.asociacionvegana.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/44\/revisions\/528"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.asociacionvegana.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/90"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.asociacionvegana.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=44"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}